UN NUEVO COMIENZO
Ser salvo, es someterse a Dios y a su plan y propósito para nuestras vidas. Es abandonar nuestras viejas costumbres y volvernos a Jesús, para pedirle perdón por nuestros pecados y que nos dé nueva vida en él.
La salvación es el regalo gratuito de Dios para nosotros y nos convertimos en sus hijos.
Es una aceptación irrevocable en la familia de Dios y es un empoderamiento para vivir la vida plena y completa con el propósito de reflejar a Dios al resto de Su creación.
Si no estás seguro de si estás bien con Dios o sabes de hecho que necesitas a Jesús en tu vida, puedes elegir seguirlo ahora mismo haciendo una oración de entrega a Jesús.
"Señor Jesús, reconozco que soy pecador y necesito tu perdón. Creo que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste para darme vida eterna. Me arrepiento de mis pecados y te invito a entrar en mi corazón y a ser mi Señor y Salvador. Guíame en tu camino y ayúdame a vivir para ti. Amén."
¡Felicidades! Orar estas palabras con un corazón entregado a Jesús es el comienzo del viaje más importante que emprenderás: seguir a Jesús.
¡A JESÚS LE IMPORTAS!
Entonces, ¿acaso Jesús se preocupa por ti? ¡Sí, lo hace!
¿Cómo sabemos esto?
A menudo nos descalificamos del amor de Dios por nuestra historia, nuestros fracasos y defectos.
El pecado nos separó de Dios y nunca podremos compensar nuestro pecado por medio de nuestra propia superación o de nuestras buenas obras.
Entonces, ¿cómo podemos aceptar lo que no nos hemos ganado? La Biblia dice que nada en toda la creación puede separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús nuestro Señor.
Y aceptar el amor de Dios es confiar en su actitud paciente, indulgente y misericordiosa hacia nosotros. Sólo Él tiene el poder de librarnos de la culpabilidad, vergüenza y condenación para darnos una vida plena.
Todo lo que tenemos que hacer es volvernos hacia Él.